martes, 18 de marzo de 2014

TIEMPO DE VIVIR, TIEMPO DE LUCHAR, TIEMPO DE MORIR



Javier Del Valle Monagas Maita 
Vencedores de la precariedad capitalista
 
      Es cierto que todos debemos morir en algún momento. Así lo impone la natura hasta ahora. Pero pienso que la vida, tal como la muerte han de tener alguna razón, algún sentido, algo tras bastidores. En ese mar de creencias, teorías, conceptos y fabulas. El carácter personal y los valores propios, definirán la concepción de ese paso obligatorio de nuestra esencia vital.
        Vivir por vivir, tal como vivir para las apariencias, creo que es, medio vivir (Respetando lo que piensen otros). Pero no creo que desarrollar una vida en un ambiente de precariedad impuesto a la fuerza y, lograr vencer todos los elementos contrarios para permanecer y reproducirse tiene su merito.  Un ser que nace en la pobreza, que tiene contra si a una sociedad controlada por unas minorías que imponen todos las trabas para impedir que se salga de ese denominado “estrato social” y, que a la vez recibe un bombardeo mediático, costumbrista,  anti cultural permanente, hasta falsamente legal, para que se convierta en un consumidor  compulsivo pese a su pobreza. Es un ser que recibe una doble tortura, castigo y agresión ¿Será por eso que las iglesias cómplices y engañadoras hablan del pecado original? Una doble tortura al ser poseído por una pobreza que es una prisión moral, ética y moral, que él  o ella no eligieron. Así como ser obligado a ser consumista sin tener como. Pero saturado de tanta inmunda publicidad, banalidad mediática, apariencias fofas y complejos de superioridad apoyados en posesiones de cosas en gran medida inútiles y deshumanizadoras. Todos sabemos lo difícil y casi imposible para que un pobre en un sistema capitalista tenga acceso a la educación. A la vez que los poquísimos que lo logran se encuentran con unos pensum de estudios y unas enseñanzas quemas que educación es adoctrinamiento para ser herramienta e instrumento  para velar por el capital ajeno y para hacer lo que sea para que ese capital se reproduzca a costa de los derechos y beneficios lógicos de quienes realmente producen las riquezas. Por eso y por mucho más, es que un pobre es un héroe por solo hecho sobrevivir a esa montaña de obstáculos que le impiden que simplemente sea humano. 
Vencedores de la precariedad capitalista

        La dignidad humana es un motor cuya energía nunca se agota. Pero también existen personas que desprecian su propia identidad y venden su dignidad al mejor postor a los fines de disponer de medios artificiales en forma de dinero, o posesiones materiales con las cuales satisfacer la sicosis generada por el bombardeo mediático hacia el consumismo. Tan es así de grande esa dignidad, que la mayoría de los pobres asumen el trabajo como una herramienta de superación. Y para cumplir lo que asumen como responsabilidad, enfrentan todos los impedimentos naturales, físicos y mentales para cumplir su objetivo. Lamentablemente esa disposición no tiene correspondencia en el patrón explotador y saqueador de la fuerza y creatividad del trabajador. Así se engendra la lucha de clases. Una grosería anti natural, pero que se sustenta en la gula, avaricia, maldad y capacidad criminal de las minorías que despojan a las mayorías creadoras.
      Las instituciones de un Estado son buenas, razonables y validas para las burguesías, en la medida que éstas, defiendan sus intereses clasistas. Así las elecciones, leyes y orden social son buenos y acatados, mientras se mantenga la dictadura de la burguesía sobre los trabajadores. Cuando eso cambia: entonces las elecciones,  y demás elementos que favorecen a las mayorías, no son valederos y su existencia es irracional  por el simple deseo de las minorías. Entonces procede en justicia (según sus intereses) la rebelión y ruptura de ese nuevo orden, de la manera que sea. Primero tratan de hacer capitular al poder establecido. Si no lo logran por el engaño, la sordina compradora y la manipulación. Entonces justifican la violencia irracional y desmedida hasta lograr la vuelta a estado dictatorial de las minorías.
     La condición de empresario, es la que justifica ese complejo de inferioridad escudado detrás de caudales. Según el cual, una sola masa monetaria se apropia de por vida del esfuerzo laboral y creador de las mayorías. Hasta que el tiempo vence las fortalezas de ese ser y, un nuevo sustituto ocupa la plaza para seguir el mismo danzón inmoral. En el capitalismo todo caduca, todo vence. Menos el capital. Al contrario mientras más explota, mas se fortalece y mas sigue explotando en una espiral vampiresca imparable.
Vencedores de la precariedad captalista

       Ese pueblo digno que fue asesinado en estos días de oscuras sombras, nefastas capitalista: Esos Obreros, esos Campesinos, esas Amas de Casas, esos Policías, esos Guardias Nacionales, esos  Motorizados, esos Albañiles. Son pueblo digno que por cumplir su responsabilidad fueron victimas de Subproletarios, que estando al servicio de sus opresores. Masacran a sus hermanos. Lamentablemente esas son secuelas de la lucha.  Y sus muertes son consecuencias lamentables, pero que engrandecen sus pasos por la vida. Mientras degradan las de sus asesinos materiales e intelectuales.
    Esos caídos por culpa de la saña y mala fe de unos asesinos mercenarios. Son hijos del pueblo, que en su mayoría provienen de las batallas humildes y dignas por la vida. Quienes vencieron las limitantes impuestas por el enemigo capitalista para vivir viviendo en superación.
Honor y gloria a los hermanos caídos
  (*)Abogado Con Patria
http://planetaenpeligro.blogspot.com/2014/03/tiempo-de-vivir-tiempo-de-luchar-tiempo.html
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